
Durante años supimos que las grandes petroleras mentían sobre el cambio climático en Estados Unidos. Ahora sabemos que también lo hicieron en el resto del mundo, y los documentos que muestras la relacion entre la petrolera Exxon y Atlas Network, la red de centros de pensamiento alrededor del mundo.
El dinero detrás de la duda
Entre 1997 y principios de los 2000, ExxonMobil envió cheques por miles de dólares a Atlas Network, una red global de más de 500 think tanks libertarios con sede en Virginia. Esos cheques, de entre 15.000 y 50.000 dólares, tenían un propósito claro: financiar negacionismo climático en países en desarrollo, especialmente en América Latina.
Atlas Network no es una organización cualquiera. Fundada en 1981 por el empresario británico Antony Fisher, esta red tiene como misión “cambiar el clima de ideas” a nivel mundial. Según su reporte de 2023, cuenta con 589 socios en 103 países y un presupuesto de 28 millones de dólares. Entre sus miembros estadounidenses están la Heritage Foundation, el Cato Institute y el Heartland Institute.
La estrategia era simple pero efectiva
Los documentos obtenidos por DeSmog revelan un plan detallado. Exxon financió a Atlas Network para negar el cambio climático traduciendo libros negacionistas al español, pagando vuelos de “expertos” estadounidenses a ciudades latinoamericanas, y organizando eventos donde estos activistas climáticos falsos podían llegar a medios locales y tomadores de decisiones.
El objetivo: hacer que los países de la región estuvieran “menos inclinados” a apoyar tratados internacionales para reducir emisiones de carbono. Todo esto justo cuando el mundo negociaba el Protocolo de Kioto en 1997 y preparaba la cumbre climática COP4 en Buenos Aires en 1998.
En una carta de 1997, Atlas Network le prometió a Exxon que esta “inversión en políticas públicas orientadas al mercado es clave vital para nuestra futura prosperidad y bienestar, y para continuar retornos sólidos a los inversionistas de Exxon”. El mensaje era directo: invertir en negación climática era bueno para el negocio.
El libro que menciona todo esto

“Mercaderes de la duda” de Naomi Oreskes y Erik M. Conway muestra cómo un pequeño grupo de científicos, vinculados a intereses políticos y corporativos, sembraron deliberadamente confusión en la opinión pública para retrasar la acción frente a problemas graves como el tabaquismo, la lluvia ácida, el agujero de ozono y el cambio climático.
El libro expone que, a lo largo de más de cuarenta años, estos expertos utilizaron estrategias de manipulación mediática y retórica para mantener viva la controversia incluso después de que existiera consenso científico, generando la impresión de que “la ciencia aún no estaba resuelta”. Oreskes y Conway documentan cómo figuras como Fred Seitz y Fred Singer, en alianza con think tanks conservadores y grandes empresas, replicaron tácticas de la industria del tabaco para cuestionar evidencias científicas sólidas y así proteger intereses económicos. La obra revela que este patrón de desinformación no solo retrasó políticas públicas esenciales, sino también erosionó la confianza del público en la ciencia, mostrando cómo un reducido grupo de actores organizados puede tener un impacto desproporcionado en debates globales de salud y medioambiente
El lobby climático llegó hasta América del Sur
En septiembre de 1998, Atlas pidió dinero extra a Exxon para llevar a Patrick Michaels, un conocido negacionista climático estadounidense, a Buenos Aires. Michaels había declarado ese año que “toda la histeria del cambio climático global está impulsada por modelos computacionales, no por la realidad”.
Los seminarios en Argentina incluyeron distribución del libro “El caso científico contra el tratado climático global” de Fred Singer, traducido al español. Este material llegó “por toda Sudamérica, incluyendo México, y se envió también a China e India”.
El 6 de octubre de 1998, Exxon envió 15.000 dólares adicionales para estos seminarios previos a la COP4. El ejecutivo Gary Ehlig escribió que esperaba que el evento llevara a “un mayor entendimiento de las consecuencias negativas que las naciones latinoamericanas enfrentarían si el Protocolo de Kioto se implementara”.
Atlas reportó después que los eventos atrajeron “varios cientos de personas” y generaron “8 apariciones en televisión y radio, más de 12 artículos en periódicos y revistas, y 19 entrevistas”. Todo este lobby climático ocurrió en América Latina patrocinado por empresas petroleras.
El modelo se expandió por toda la región
En Brasil, Instituto Liberal —socio de Atlas Network desde 1997— sigue repitiendo en redes sociales que la COP30 será “una reunión cara para élites tecnocráticas globales que solo dejará deuda para los brasileños comunes”. En Argentina, think tanks como Fundación Global y Fundación Libertad organizaron giras de activistas negacionistas que llegaron a “líderes empresariales, funcionarios gubernamentales, formuladores de políticas y grupos ambientalistas”.
Esta red de think tanks negacionistas, financiados por grandes empresas opera bajo una apariencia de independencia y neutralidad. Pero los documentos muestran que detrás están ExxonMobil, los hermanos Koch, la Fundación Templeton y otros empresarios de sectores como tabaco, farmacéuticas y combustibles fósiles.
Las consecuencias del trato entre Exxon y Atlas Network
Tres décadas después, las consecuencias de esta desinformación son imposibles de ignorar. En octubre de 2024, científicos anunciaron que las emisiones globales de carbono son tan altas que el planeta pasó el punto de inflexión donde la muerte masiva de arrecifes de coral es probablemente irreversible. Sin recortes drásticos de emisiones en los próximos 10 a 20 años, el colapso de la Amazonía podría quedar sellado.
Más de la mitad de todas las emisiones de CO2 desde 1751 se liberaron desde los años 90. “Lo que pasó hace 30 años importa muchísimo”, dice Carlos Milani, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Estatal de Río de Janeiro. “La atmósfera tiene una memoria histórica enorme cuando se trata de emisiones de gases de efecto invernadero”.
Kert Davies, director de investigaciones especiales en el Centro para la Integridad Climática, lo resume así: “Esa es una historia bastante fea. Exxon parecía pensar que si podías hacer que las naciones en desarrollo, y todas las naciones, fueran escépticas de que el cambio climático era una crisis, entonces nunca tendrías un tratado climático global”.
El legado continúa
En septiembre de 2024, el economista danés Bjørn Lomborg —conocido por minimizar la crisis climática— viajó a São Paulo para advertir que si se implementa mal, el esfuerzo gubernamental para abordar el cambio climático podría “destruir el crecimiento económico”. Uno de los principales patrocinadores de ese evento: Atlas Network.
La estrategia de Atlas Network y la desinformación ambiental en Sudamérica sigue activa. En un encuentro reciente en Brasil, activistas del libre mercado salieron “con varias acciones concretas para promover estas ideas y lograr resultados rápidos”, según publicó en Instagram uno de los asistentes.
Atlas Network ahora niega la importancia de Exxon como donante, diciendo que “nunca fue un donante importante” y que “no ha sido donante en absoluto por casi dos décadas”. Pero los documentos cuentan otra historia sobre cómo se sembraron las semillas de la duda climática justo cuando más se necesitaba acción.
Lo que está en juego no es solo el clima, sino la confianza en la ciencia y en nuestra capacidad de resolver problemas colectivos. Cada vez que alguien repite que el cambio climático es un mito o que las reuniones para abordar el cambio climático son un gasto innecesario, está repitiendo —sin saberlo— mensajes que empresas petroleras pagaron millones para esparcir hace décadas.
La pregunta no es si el cambio climático es real. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más vamos a permitir que intereses corporativos sigan retrasando las soluciones que necesitamos?
Think tanks / organizaciones (Sudamérica) ligados a Atlas Network
- Fundación Libertad / Fundación Libertad y Progreso (Argentina) — aparece en documentos y folletos de Atlas como partner regional; también citada en investigaciones sobre la influencia de la red en Argentina.
- Fundación Pensar (Argentina) — señalada en investigaciones y referencias históricas como creada en el ámbito de redes liberales vinculadas a Atlas. (Historial y menciones en literatura y reportes).
- Instituto Liberal (Brasil) — think tank del Río de Janeiro identificado publicamente como partner de Atlas y citado en reportajes sobre difusión de ideas libres/negacionismo climático en Brasil.
- Instituto Millenium / otros institutos liberais (Brasil) — mencionados en análisis sobre la red de organizaciones de libre mercado en Brasil y su conexión con Atlas. (Relación: participación en redes, apoyo formativo y en algunos casos financiación puntual).
- Fundación para el Progreso (FPP) (Chile) — FPP ha participado como anfitrión y partner en actividades de Atlas (ej. Latin America Liberty Forum) y aparece en comunicaciones públicas sobre eventos compartidos.
- Libertad y Desarrollo (Chile) — identificado en listados y colaboraciones en la región con Atlas (participación en proyectos y publicaciones compartidas).
- Fundación Piensa (Chile) — figura en documentos y folletos regionales de Atlas como think-tank regional asociado.
- Fundación República para una Nueva Generación / Fundación República (Argentina) — mencionada explícitamente en reportes recientes sobre la red de think-tanks que participaron en seminarios relacionados con clima (investigaciones periodísticas).
- Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (Colombia) — aparece listado entre organizaciones que han trabajado con Atlas en estudios y redes regionales. (Participación en proyectos/regionales).
- Asociación de Contribuyentes del Perú / organizaciones liberales peruanas — identificadas como participantes en estudios y red de Atlas en América Latina (colaboraciones y proyectos).
- Instituto Ecuatoriano de Economía Política (Ecuador) — aparece en listados de partners/regionales en colaboraciones de investigación y proyectos con instituciones vinculadas a Atlas.
- Centro de Estudios para el Desarrollo (Uruguay) — citado en listados de organizaciones participantes en proyectos regionales con Atlas/partners.
Pueden leer las noticias originales en DeSmog y en el Observatorio de Multinacionales
‘A Pretty Ugly History’: How Exxon Exported Climate Denial to the Global South – DeSmog



