Probióticos en el embarazo reducen un tercio el riesgo de parto prematuro repetido

Un ensayo clínico realizado en 31 hospitales de Japón encontró que tomar probióticos que contienen Clostridium butyricum desde el primer trimestre redujo en un tercio la tasa de parto prematuro recurrente. Los resultados apuntan a un mecanismo inmunológico mediado por la microbiota intestinal, aunque son necesarios ensayos controlados para confirmar los hallazgos.

Hay una bacteria en tu intestino que podría marcar la diferencia entre llegar a término o parir antes de tiempo. Un ensayo clínico en Japón sugiere que los probióticos en el embarazo, tomados desde el primer trimestre, reducen significativamente la probabilidad de sufrir un segundo parto prematuro. El resultado: de 22 mujeres de cada 100 que volvían a parir antes de tiempo, pasaron a ser solo 15.

¿Qué se conoce como parto prematuro?

El parto prematuro se define como el nacimiento que ocurre antes de las 37 semanas de gestación. Es una de las principales causas de mortalidad neonatal en el mundo: en 2020, alrededor de 13,4 millones de bebés nacieron prematuramente, y casi un millón de bebés prematuros murieron por complicaciones asociadas.

Los bebés prematuros enfrentan riesgos importantes: dificultad respiratoria, hemorragia cerebral, parálisis, infecciones y problemas del desarrollo a largo plazo. Cuanto más temprano ocurre el parto, más graves suelen ser las consecuencias.

Lo que convierte a este problema en especialmente difícil de abordar es que tiende a repetirse. A nivel global, las mujeres que han padecido un parto prematuro espontáneo tienen una probabilidad de recurrencia de alrededor del 30%. En Japón, esa cifra es del 22,3% según bases de datos japonesas. Es decir, casi una de cada cinco mujeres que ya vivió esto volverá a vivirlo en el siguiente embarazo.


El hallazgo: menos partos prematuros con probióticos

Un equipo de investigadores de la Universidad de Toyama y 30 hospitales más de Japón acaba de publicar los resultados de un ensayo clínico prospectivo con un objetivo concreto: ver si tomar probióticos en el embarazo desde el primer trimestre podría reducir esa tasa de recurrencia.

La respuesta es sí, al menos en este grupo de pacientes. Entre las 315 mujeres incluidas en el análisis, la tasa de parto prematuro recurrente antes de las 37 semanas fue del 14,9%, frente al 22,3% histórico nacional. La diferencia es estadísticamente significativa (p = 0,0013), lo que indica que es poco probable que se deba al azar.

Además, los resultados para los casos más graves fueron notables. La tasa de parto prematuro antes de las 34 semanas fue del 3,5%, y entre las mujeres con antecedente de parto antes de las 28 semanas, solo el 1,5% volvió a tener un parto tan prematuro. No hubo muertes fetales ni neonatales registradas en el grupo de estudio.


Cómo funciona: bacterias, inmunidad y embarazo

Para entender por qué los probióticos podrían ayudar, hay que hacer un pequeño rodeo por la inmunología del embarazo.

El embarazo le plantea al sistema inmune un reto peculiar: tiene que tolerar al feto (es genéticamente distinto a la madre) sin atacarlo, y al mismo tiempo seguir defendiéndola contra infecciones. Ese equilibrio depende en gran parte de un tipo de célula llamada célula T reguladora (Treg), que actúa como freno del sistema inmune e impide respuestas inflamatorias excesivas. El descubrimiento de éstas células T reguladoras recibieron el Premio Nobel de Medicina 2025.

Estudios previos habían mostrado que las mujeres con partos prematuros espontáneos presentan niveles reducidos de células Treg en la interfaz materno-fetal. Y aquí entra la pieza clave: el parto prematuro recurrente se ha asociado a un déficit de bacterias intestinales del género Clostridium en comparación con mujeres que llegaron a término.

El vínculo entre ambas cosas está documentado: las especies de Clostridium intestinal son capaces de inducir la producción de células Treg. Si hay menos de estas bacterias, puede haber menos tolerancia inmune, y eso podría predisponer al parto prematuro por vía inflamatoria. No es el único rol que las bacterias intestinales tienen en nuestra biología: como exploramos en El rol de las bacterias del intestino en el desarrollo del cerebro, la microbiota influye en procesos tan distintos como el metabolismo energético cerebral y la plasticidad neuronal.

La hipótesis del estudio fue entonces directa: si restauramos esas bacterias con probióticos, quizás también restauramos parte de esa tolerancia inmune. Y los datos sugieren que esa lógica tiene algo de fondo.


El ensayo clínico: qué se hizo y qué se encontró

El estudio, conocido como ensayo PPP (Prevention of Recurrent Spontaneous Preterm Delivery Using Probiotics), se llevó a cabo entre mayo de 2021 y octubre de 2024 en 31 hospitales de Japón. Las participantes eran mujeres de 18 a 43 años con al menos un parto prematuro espontáneo previo.

Las voluntarias comenzaron a tomar probióticos orales entre las semanas 10 y 14 de gestación, y continuaron hasta las 36 semanas y 6 días. Cada tableta contenía una combinación de tres bacterias.

¿Qué bacterias contienen estos probióticos?

BacteriaDosis por tableta
Clostridium butyricum10 mg
Enterococcus faecium2 mg
Bacillus subtilis10 mg

Las tabletas se tomaban tres veces al día, con un máximo de 188 días de tratamiento.

Además de registrar los resultados obstétricos, los investigadores analizaron la microbiota intestinal de las participantes mediante secuenciación genética (16S rRNA) al inicio del estudio y a las 22 semanas. Lo que encontraron fue llamativo: en las mujeres que llegaron a término, la proporción de Clostridium en el intestino se multiplicó aproximadamente por cinco desde el inicio hasta la semana 22. En las mujeres que sí tuvieron un parto prematuro de nuevo, esa proporción no aumentó.

“Este estudio nació de nuestro deseo de reducir el número de niños que desarrollan discapacidades a largo plazo, especialmente los que nacen extremadamente prematuros, mediante intervenciones obstétricas adecuadas.” Dr. Satoshi Yoneda, Universidad de Toyama

El perfil de seguridad fue favorable. Solo el 8,2% de las participantes reportó algún efecto adverso, todos leves o moderados (el más frecuente fue anemia), y ninguno fue grave. La adherencia al tratamiento fue alta: el 97,5% de las mujeres tomó al menos el 80% de las dosis prescritas.

¿Qué significa esto para las embarazadas hoy?

La pregunta directaes: ¿deberían las mujeres con antecedentes de parto prematuro empezar ya a tomar este tipo de probióticos?

La respuesta cauta, por ahora, es que los resultados son prometedores pero no definitivos. Este fue un ensayo sin grupo de control aleatorizado. Eso significa que no hay un grupo comparable de mujeres similares que no tomaron probióticos en el mismo período. Los investigadores compararon sus resultados con una base de datos histórica nacional, lo que introduce diferencias que no se pueden controlar del todo.

La microbiota intestinal también varía según la dieta, el origen étnico, el estilo de vida y muchos otros factores. El ensayo se realizó en una población japonesa relativamente homogénea, y no está claro si los mismos resultados se reproducirían en mujeres de otras partes del mundo. Si te interesa profundizar en cómo la alimentación y el estilo de vida moldean tu microbiota, en recortes.blog lo cubrimos en detalle: ¿Cómo cuidar tu microbiota intestinal para una mejor salud?

Dicho esto, los probióticos utilizados son productos comercialmente disponibles en Japón, de bajo coste, fáciles de administrar y con un buen perfil de seguridad. Si los resultados se confirman en ensayos controlados, que los propios autores señalan como el siguiente paso necesario, podría convertirse en una intervención preventiva accesible incluso en entornos con pocos recursos, donde las tasas de prematuridad son las más altas.

Por ahora, cualquier decisión sobre tomar probióticos en el embarazo debería consultarse con el médico o la matrona responsable del seguimiento. La microbiota intestinal y la tolerancia inmune durante la gestación es un campo activo de investigación, y este estudio añade una pieza importante al rompecabezas, pero no lo cierra.

Limitaciones del estudio

Los propios autores son claros sobre las restricciones de su trabajo:

Sin grupo control contemporáneo. Al ser un ensayo de un solo brazo, la comparación se hace contra datos históricos nacionales, no contra un grupo de mujeres equivalentes sin probióticos durante el mismo período. Esto limita la capacidad de hacer afirmaciones causales.

Cobertura parcial de la base histórica. Los datos de referencia (22,3% de recurrencia) provienen de una base que cubre aproximadamente el 25% de los partos en Japón entre 2014 y 2016. No es un registro completo.

Análisis de microbiota no pre-especificado. El hallazgo del aumento de Clostridium en mujeres que llegaron a término es biológicamente plausible, pero como no estaba definido como objetivo principal del estudio, no puede interpretarse con el mismo peso estadístico que el resultado primario. Los autores lo consideran exploratorio.

Población homogénea. El estudio se realizó en Japón. Los hábitos dietéticos, la composición de la microbiota y las prácticas clínicas difieren entre países, lo que hace incierta la generalización de los resultados.

Puntos clave

  • Los probióticos en el embarazo que contienen Clostridium butyricum redujeron la tasa de parto prematuro recurrente del 22,3% al 14,9% en este ensayo clínico, una reducción de alrededor de un tercio.
  • El mecanismo propuesto implica la inducción de células T reguladoras por bacterias intestinales del género Clostridium, lo que favorece la tolerancia inmune materna hacia el feto.
  • En las mujeres que llegaron a término, la proporción de Clostridium en el intestino se multiplicó aproximadamente por cinco tras el tratamiento. En las que tuvieron un parto prematuro de nuevo, no aumentó.
  • El tratamiento fue seguro: no se reportaron efectos adversos graves y la adherencia fue del 97,5%.
  • Los resultados requieren confirmación mediante un ensayo controlado aleatorizado antes de poder generalizar su uso clínico.
  • Los probióticos podrían usarse en combinación con otras intervenciones como la progesterona vaginal o el cerclaje cervical.
  • La prevención del parto prematuro con probióticos podría tener implicaciones importantes en entornos de bajos recursos, donde las tasas de prematuridad son las más altas.

Yoneda, S. et al. Prevention of recurrent spontaneous preterm delivery using probiotics: results from a prospective, single-arm, multicenter trial. American Journal of Obstetrics and Gynecology (2026). https://doi.org/10.1016/j.ajog.2026.02.027

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