
Venus y Marte sorprendidos por Vulcano. por Alexandre Guillemot,1827
Los celos son una emoción tan común como incómoda. Pueden aparecer ante una simple sospecha, una mirada o un mensaje ambiguo. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué algunas personas se alteran más por una infidelidad sexual, mientras que otras se sienten peor ante una traición emocional?
Un reciente estudio internacional publicado en Archives of Sexual Behavior ayuda a responder esta pregunta desde una mirada científica: los celos sexuales y la orientación sexual parecen estar más conectados de lo que pensábamos.
Un patrón claro: los hombres heterosexuales sienten más celos sexuales
El equipo de investigación, liderado por Leif Edward Kennair (Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología), analizó datos de más de 4.400 personas de distintas orientaciones sexuales. El hallazgo principal fue claro:
los hombres heterosexuales son quienes más se alteran ante una infidelidad sexual, mientras que las mujeres —y los hombres homosexuales o bisexuales— tienden a reaccionar más ante una infidelidad emocional.
Es decir, cuando se les plantea el dilema entre “tu pareja tuvo relaciones sexuales con otra persona” o “tu pareja se enamoró de otra persona”, la mayoría de los hombres heterosexuales elige la primera como la más dolorosa. En cambio, la mayoría de las mujeres y personas no heterosexuales se sienten más afectadas por el componente afectivo.
El papel de la orientación sexual
El estudio también mostró que no se trata solo de ser hombre o mujer. La orientación sexual influye directamente en cómo se experimentan los celos.
Los hombres con mayor atracción hacia las mujeres (gynephilia) mostraron los niveles más altos de celos sexuales. En cambio, cuando existía algún grado de atracción hacia los hombres (androphilia), esa intensidad bajaba notablemente.
Esto sugiere que no todos los hombres reaccionan igual ante la posibilidad de una infidelidad sexual. El tipo de atracción y la forma en que se vive la masculinidad son factores clave que modulan la respuesta.
Masculinidad, feminidad y los “gradientes psicológicos”
El equipo no se quedó en las categorías tradicionales de género. En lugar de pensar en masculino o femenino como polos fijos, hablaron de “gradientes psicológicos”: pequeñas dimensiones de la personalidad (como empatía, ocupaciones preferidas o estilo de pensamiento) que se combinan de distintas formas en cada persona.
Estos gradientes pueden estar más orientados hacia lo “masculino” (por ejemplo, preferir sistemas y cosas) o hacia lo “femenino” (preferir personas y relaciones).
En los hombres, un mayor grado de masculinización psicológica se asoció con más celos sexuales. En las mujeres, esos diales influían más en la orientación sexual que en la intensidad del celo.
Un tema de evolución y biología, pero no solo eso
Desde la biología evolutiva, se ha planteado que los hombres pudieron desarrollar una mayor sensibilidad ante la infidelidad sexual por un motivo ancestral: la incertidumbre sobre la paternidad. Si una pareja tenía relaciones con otro hombre, había riesgo de invertir recursos en hijos que no fueran propios.
Pero los autores del estudio aclaran que esta explicación no es absoluta ni determinista. La cultura, la identidad de género y la orientación sexual también moldean estas emociones. En otras palabras, los celos no son “masculinos” o “femeninos” por naturaleza, sino que dependen de una combinación de biología, desarrollo y contexto social.
La naturaleza de los celos
Los resultados invitan a abandonar la idea de que los celos son universales o que hombres y mujeres los sienten de manera opuesta. Más bien, revelan que existen muchas formas de experimentar los celos, dependiendo de cómo se combinan nuestras características personales, nuestra orientación sexual y nuestra forma de vincularnos.
- Los hombres heterosexuales tienden a priorizar la fidelidad sexual.
- Las mujeres y las personas con orientación diversa se enfocan más en el lazo emocional.
- Y dentro de cada grupo, la mezcla de rasgos de personalidad puede hacer que cada individuo viva los celos de forma única.
Una mirada más comprensiva
Comprender que los celos tienen raíces complejas —biológicas, psicológicas y culturales— puede ayudar a manejarlos con más empatía.
No se trata de eliminar esta emoción, sino de reconocer qué la provoca y por qué. Saber que hay diferencias reales, pero también mucha variabilidad individual, nos permite entender mejor nuestras propias reacciones y las de los demás.
Puedes leer el estudio en Archives of Sexual Behavior



